PJ HARVEY. White Chalk
Sello: Island Records/ Universal
Fecha de edición: 25 de septiembre
Formato: CD
8/10
Si miras la portada del nuevo disco de PJ Harvey (37 años, inglesa) desde lejos, parece que estás mirando la imagen de una virgen: blanca, radiante y como en otra dimensión. Lo acabo de descubrir mientras hablaba por teléfono desde el otro lado del salón. Y es curioso, porque esas tres palabras valdrían perfectamente para resumir su contenido. Un diez para los diseñadores.
He leído por ahí que Polly Jean necesitaba cambiar de planteamiento, que su fórmula se estaba agotando, que tal y que cual. ¿Desde cuando es caduca una fórmula que funciona al nivel de la de PJ? La gente tiene mucho miedo a los cambios, es curioso: se pasan la vida quejándose de sus rutinas y luego le piden a sus artistas favoritos que no cambien nunca por miedo a que sus nuevas canciones no les gusten igual que las antiguas. A la mierda.
No creo que PJ haga mucho caso a sus fans. O mejor dicho: espero que sea de las que no hacen ningún caso a los fans.
White Chalk (Tiza blanca, en castellano), es un disco importante por todo lo que pasa en él. Un disco de pequeños acontecimientos dentro de cada una de las canciones. Un disco que juega al escondite todo el rato: canciones cortas, canciones largas, mínimas instrumentaciones a la primera escucha y nuevos descubrimientos en las siguientes.
Y sí, PJ Harvey ha cambiado oficialmente el piano por la guitarra y eso, obviamente, otorga un ambiente mucho más tenebroso a sus canciones que aquella guitarra eléctrica desbocada que aparecía en casi todos los temas de Uh Huh Her (Island Records/ Universal 2004). Pero a mí me convence. Le compro la propuesta.
Otro mundo, también, es cómo suena, cómo está interpretado y cómo está producido. Otra vez la empresa Harvey/ John Parish da beneficios y, en pie cabrones, vuelven a contar con Jim White* para grabar algunas baterías.
Esta vez, 34 minutos le han bastado a PJ para volver a subirse a lo más alto del cajón en cuanto a solistas rockeras de este año. Porque así, a bote pronto, sólo Shannon Wright, Ani Difranco, Mirah y Nina Nastasia podrían hacerle un poco de frente, pero la primera fusila del cancionero de Harvey todo lo que puede y más; la segunda está todavía haciendo el imbécil con el rollo ese entre jazz acústico y funk petardo que no hace justicia a su cancionero antiguo; la tercera ha grabado un disco bastante tostón y sólo Nina Nastasia podría ofrecer resistencia, pero le quedan unos cuantos cafés.
* Jim White es, probablemente, el mejor batería de rock, post-rock o como quieras llamarlo, que puedes ver hoy sobre un escenario. Milita en el grupo australiano Dirty Three y puedes haberlo escuchado sin saberlo en discos de Bonnie "Prince" Billy, Cat Power, Smog o los maravillosos White Magic.
White Chalk, canción por canción.
1. The Devil. No podía faltar: PJ Harvey hablando del demonio. Con ese piano percutivo y ese falsete asesino. Mucha sensación de amplitud y mucho miedo. Vaya estribillo.
2. Dear Darkness. No podía faltar: PJ Harvey hablando de la oscuridad en un disco donde ella sale de blanco nuclear. Medio tiempo precioso donde también canta Parish. Productores del mundo: menos es más (pregunten a Flood, a John Parish y la propia PJ Harvey sobre la sobriedad como arma arrojadiza).
3. Grow Grow Grow. Más piano de entrada. Se oyen hasta los candelabros que seguro que están encima de la tapa. La voz de PJ, otra vez en falsete, dice que se pierde en un bosque. Otra vez muertos de miedo mientras se escuchan instrumentos de otras épocas. "Enséñame, madre, a crecer".
4. When Under Ether. "El techo se está movimiendo al compás...". Melodía e interpretación típica de PJ y, a pesar de eso, continúa transmitiendo sorpresa. Rápida, certera y completa.
5. White Chalk. Tremenda melodía y primera canción sin piano pero igual de tenebrosa que las anteriores. Parece que John Parish golpea una mesa como único instrumento de percusión. Se escucha el abrir y cerrar del micro desde la mesa de control. Eso me fascina. A mitad de canción, entra una armónica absolutamente ganadora. "... Hay sangre en mis manos", acaba diciendo.
6. Broken Harp. "Por favor no me reproches por lo que se ha convertido mi vida. No sé lo que pasó pero veo tu decepción y me siento incomprendida". Con el estómago encima de la mesa. "¿Puedes perdonarme?".
7. Silence. Más piano de fondo, y, de pronto, la batería de Jim White. Me juego un diente a que ese no puede ser otro que Jim White. La canción perfecta para estar solo y seguir solo.
8. To Talk To You. Hablando con su abuela y tirando de falsete para decirle que le echa de menos, que ha encontrado a alguien. Una conversación fantasmagórica. Quizás la que menos me guste del conjunto.
9. The Piano. Y esta, la que me vuelve loco. Esta canción por sí misma justifica la compra del disco. Jim White pletórico a la batería y PJ de otro planeta. A otro nivel. En otra escala.
10. Before Departure. PJ Harvey se despide de todo el mundo (de su familia, de sus amigos, de las tardes divertidas) con un medio tiempo casi funerario que nos obliga a pensar que quien habla está más allá que aquí. Podría haber aparecido perfectamente en Stories From the City, Stories From the Sea.
11. The Mountain. No es la mejor del disco, pero la melodía que se inventa para cantar la palabra "mountain" es de las que acabas cantando cuando vas al trabajo mientras intentas averiguar a qué canción pertenece eso que no puede salir de tu cabeza.


Sr.Sánchez dijo
Muy a mi pesar, volvemos a coincidir. PJ Jarvey vuelve y por todo lo alto. La música, como casi todo lo demás, podría resumirse en una palabra: actitud. Y White Chalk y la que lo firma son un buen ejemplo de actitud, de ir a la contra, de una integridad artística realmente extraña en los músicos de hoy. El cambio por el cambio, ¿y qué? El riesgo, la apuesta sin ases en la manga. Y sencillamente es ganadora porque resulta que, además, el disco, sus canciones, sus arreglos, sus letras y sus interpretaciones están muy a la altura del desafío inicial. Éste podría ser el primer disco de PJ Harvey y sería tan incontestable como cualquiera de los suyos. Uno de esos discos que requiere tiempo, repetidas escuchas, asimilación (otro modo de jugar contra el favorito en estos días de velocidad extrema). Pero que tiene premio.
Te recomiendo, si no la has leído, que intentes hacerte con la entrevista que le hace David Stubbs en The Wire de Septiembre, un ejemplo (a mi entender) de cómo plantear y llevar una entrevista para sacarle el máximo partido. Ambos, Stubbs y Harvey, juegan un empatadísimo e interesantísimo partido de palabras, de ida y vuelta, los dos en plena forma; y nada importa (y lo saben) el ganador final.
Para acabar, un disco "de autora" que no citas y que merece figurar en el podio anual junto a PJ por derecho, "Versatile Heart" de Linda Thompson.
Besitos a la inglesa
a
26 Septiembre 2007 | 10:50 PM