SUMMERCASE FESTIVAL 2007

13 y 14 de julio

Barcelona – Parc del Fòrum
Madrid – Boadilla del Monte

Tengo dos opciones para encarar esta crítica: hacer el típico comentario de tres al cuarto que no aporta más que una información repetida en mil medios distintos (ha tocado este grupo, a esta hora, este repertorio), o rescatar el único sentimiento que me vino a la cabeza al salir por la puerta del recinto: "Este festival es una mierda de campeonato". No encuentro ninguna razón para hacer lo primero y si hago lo segundo es muy probable que, gracias a las nuevas reglas no escritas de la industria musical, los chicos del Summercase (o lo que es lo mismo, los chicos de Sinnamon) denieguen la acreditación a (aquí el nombre del medio) para el próximo año o, incluso, dejen de poner publicidad en la revista. Pero no es culpa nuestra que la organización del Summercase haya caído en el error más egoísta en el que puede caer la organización de un festival: tratar al público asistente (al menos a la cita de Boadilla del Monte) como a auténticos gilipollas cuando, sin ese público, el festival en sí no tendría sentido.

Por partes:

1. Dejando a un lado la comparación entre el recinto del Fòrum y el descampado de Boadilla, el "transporte gratuito" prometido con las entradas se convirtió en "transporte de mercancías", con un horario tan fuera de la realidad que a las tantas de la madrugada se podían ver a cientos de personas varadas en los arcenes de las carreteras que rodean al pueblo, sin encontrar bus ni taxi ni manera humana de volver al centro de la ciudad, que pillaba un poco a desmano: a más de 30 kilómetros. Y yo pienso que un festival tiene 3 opciones: a) montar una zona de acampada cercana al recinto; b) montar el festival en la ciudad con las comodidades del transporte público y c) organizar un servicio de transporte que garantice la normal vuelta a casa del público asistente al festival. No hacer ni a) ni b) ni c), no es una opción.

2. Entre las recomendaciones del programa de mano se podía leer: "Trae calzado cómodo y evita tacones. Si eres asmático no está de más traer mascarilla". Desde aquí propongo que el próximo año se ajuste un poco más a la realidad y se recomiende llevar botas de montaña, modelo chiruca, y oxígeno auxiliar en la mochila porque lo del suelo de la sede de Boadilla no tiene nombre. Todos hemos estado en festivales incómodos alguna vez. El Summercase no es incómodo, es una putada.

3. Otra cita del programa de mano: "En muchas zonas del recinto el nivel sonoro es superior a 90 dB, pudiendo afectar seriamente al oído". Otra propuesta para el próximo año: "En muchas zonas del recinto, especialmente a partir de la quinta fila delante de los escenarios, el sonido se convierte en una pesadilla donde ni el más agudo de los asistentes podrá diferenciar un bajo de una guitarra o una batería de una taladradora". Nunca había estado en un festival con tantísimos problemas de sonido. Un ejemplo: PJ Harvey de rodillas, con las manos dibujando un ruego, pidiendo al técnico de monitores que hiciera el favor de eliminar el pitido insoportable que salía de su micrófono. ¿Cómo se puede permitir un festival con aspiración internacional que alguien de la talla de PJ pueda llegar a esa situación? Primero daba vergüenza, luego pena y justo después, miedo.

4. Los servicios fueron del todo insuficientes: las colas para pedir bebida te aseguraban llegar tarde al siguiente concierto o perdértelo por completo, dependiendo de la destreza de cada uno a la hora de pedir. Exactamente lo mismo que pasaba con la comida. Además, y perdón por la pijada, ¿cómo es que no había comida vegetariana a la venta cuando cada vez es más común que acuda gente que no comemos carne? ¿Patatas con ketchup sustituye a un bocadillo de lomo?

Se ha hablado mucho sobre el estado actual de los festivales en España, sobretodo de la guerra abierta por la contratación de grupos entre los principales festivales (es especalmente recomendable el artículo que publicó Nando Cruz en El Periódico de Cataluña el 11 de marzo de este mismo año. Teclead "Nando Cruz El Periodico Festivales" en Google para poder leerlo) y ya tenemos la primera víctima de todo esto: el público del Summercase. Se ve que las estratosféricas cifras que la organización ha pagado a bandas como Arcade Fire o PJ Harvey para tocar en este festival y, lo que es más importante, para que no toquen en otros, impiden a la organización garantizar aquello por lo que la gente paga: disfrutar de un festival de música en un recinto apto y con un sonido adecuado. Hasta que eso no ocurra, el Summercase Festival seguirá siendo como esas parejas que se casan de penalty: que todo lo hacen por los motivos equivocados.

Al margen de todo eso, me gustó ver a Arcade Fire, a PJ Harvey en solitario, a Soulsavers con Mark Lanegan, a The Gossip, y al cantante de !!! perdiendo los papeles.