ARTO! de Madriz: por los motivos equivocados.
No sé si los que no sois de Madrid conocíais la reciente aparición de esta nueva revista mensual. En caso negativo, se puede descargar en .pdf gratuitamente aquí.
El caso es que los responsables de esta publicación habían calentado el ambiente, especialmente en Malasaña, colgando carteles donde podía leerse la palabra-inventada "ARTO!" escrita con cocaína sobre una mesa, con una tarjeta de crédito al lado y un cigarro cerca. Lo primero que pensé: qué poco elegante, qué visto y qué pereza.
Es la verdad.
Al poco tiempo contactó conmigo un chico, Jorge Vileilla (quien, dicho sea de paso, siempre me trata de forma exquisita), que había conocido semanas atrás en las oficinas de Universal cuando fui a escuchar el nuevo disco de The Mars Volta. Al parecer querían hacerme una entrevista para el número 0 de ARTO! de Madriz. Accedí, como he hecho siempre.
No fue hasta hace una semana que no tuve la revista en mis manos y, vaya, lo que pensé que iba a ser "otra revista más" dentro del cargante mundo de las revistas gratuitas ha acabado por llamarme la atención. Pero no por los motivos correctos.
Copio textualmente su carta de presentación: "ARTO!! A la contra. Por orden: grupos madrileños, grupos españoles y, si hay sitio, algo extranjero. Un poco, muy poco, de cine, un poco, muy poco, de literatura. Nada más y nada menos, lo que hacía falta. Madrid hierve de nuevas propuestas, Madrid arde, se consume sin que nadie haga caso, bullen las ideas y hasta ahora ningún medio se hacía eco de ellas. Ciudad donde se reúnen personas de todo el país, las mentes más inquietas de cada comunidad confluyen aquí y quieren armarla gorda, muy gorda. A la mierda todo, nosotros mandamos, ya nadie se hará rico con esto de la música y casi mejor que así sea porque eso nos hace libres, verdaderamente independientes y vanguardistas. ARTO! ARTO! la revista que hacía falta, la futura columna vertebral que sostendrá todas las costillas desperdigadas, el corazón que dará sangre y vida a los mejores cerebros, la boca con la que os podréis expresar sin tapujos, a lo bestia. ARTO! ARTO! a partir de Marzo en los bares donde os desangráis cada fin de semana, en los antros donde planeáis las revoluciones, en los sitios donde escucháis la música que nadie más escucha. Y además gratis.Ya era hora, es la hora, el momento de dejar de estar harto a llegado, es el momento de estar muy ARTO!".
Cosas que se me ocurrieron después de leer esto: forzadamente polémico, aburrido, poco creíble, innecesario y, quizás lo más problemático, cero interesante.
Paso páginas y detecto dos cosas que me hacen ponerme en contra: ese tono injustificadamente sobrado presente en el 90% de los textos que salen de la redacción (no así de los colaboradores) y unas ganas de crear polémica donde no la hay que me impiden tomarme esta revista en serio.
En mi opinión, incluso la crítica más despiadada y faltona hay que hacerla con estilo. Ahí está, por ejemplo, los "DOs & DON'Ts" de Vice, una sección descacharrante donde no me gustaría aparecer nunca, pero que me hace reír. Para contrarrestar, el Vice ofrece reportajes chulísimos, interesantes, bien escritos, inteligentes. No es mi revista preferida, ojo, pero reconozco sus cosas positivas.
En ARTO! casi todo está mal escrito. Mal escrito de verdad. Con faltas de ortografía [que, echando un ojo a la contetación a un email de un lector que aparece en el número 1 quejándose de esto mismo, no parece importarles mucho: "¿Cómo podéis cometer tantas faltas de ortografía?", pregunta un tal Pedro de San Sebastián de los Reyes. "Nos la suda", contestan desde redacción. Precioso], con textos que son un barullo y con redundancias que hacen muy cuesta arriba la lectura, hasta tal punto que ARTO! hace que Mondosonoro (un mensual no demasiado bien escrito) parezca el Newyorker.
Entre lo positivo, quizás los temas, lo que demuestra que la gente de redacción sí pueden tener buenas ideas y sí parece que estén enterados de lo que sucede. Me ha alegrado especialmente encontrarme dos páginas del colectivo BRAMA!: un grupúsculo de tipos inquietos que montan conciertos de bandas que nadie conoce de sitios donde uno no sabía que podía haber bandas (Serbia, Croacia, República Checa, etc.) y del que forma parte mi admirado Javier Ortiz, responsable de Estudios Brazil, donde grabo con The Secret Society, y una tercera parte de uno de los grupos que más me gustan de la ciudad donde vivo, Decapante. Nunca habían aparecido en ninguna revista porque BRAMA! es un colectivo esurridizo, de mentalidad 100% independiente y con un humor negro que hace que se te dibuje una sonrisa cada vez que ves en uno de sus característicos carteles de sus conciertos frases como: "100 ponchos antiradiación para los 100 puntuales" y cosas del estilo.
El reportaje de "La música independiente española de la A a la Z" tiene momentos graciosos también. En la D de distribuidoras dicen: "La empresa que pone los discos en las tienda[s] para que uno pueda ir a darse una vuelta y anotar los que se va a bajar esa misma tarde". Lo malo es que (y siento insistir) está tan jodidamente mal escrito (¿Cómo pueden poner "hipe" en lugar de "hype" y "Tom Waiths" en lugar de "Tom Waits"?) que es complicado leérselo del tirón.
Pero lo que sin duda me ha llamado más la atención y me parece que les va a traer más problemas es la sección llamada JARTO en la que un tal J. A. Peña se dedica a rajar sin cortarse un pelo de personas individuales de la escena española. Inauguró la sección poniendo de vuelta y media a La China Patino y en el número 1 hace lo propio con Digital XXI. Ninguno de estos dos ¿músicos?/¿artistas? son santos de mi devoción, pero lo que no es aceptable es el lenguaje brusco, burdo y busca-líos que gasta este chico. Lo malo de todo es que ni tan siquiera tiene gracia. El chaval se marca un texto en el que une frases despectivas para intentar acabar con una sentencia. Y leerlo da bastante vergüenza ajena. Yo de él me andaría con ojo, porque la gente no suele andarse con tonterías y he visto peleas por mucho menos que lo que él escribe.
Es obvio que no les deseo ningún mal, pero tendrán que cambiar de rumbo. Las revistas gratuitas en España sólo se mantienen con publicidad y, como en casi todo, los que pagan mandan. Cuando alguna empresa argumente que no les interesa comprar ningún espacio publicitario por el contenido de la publicación, tendrán que elegir entre hacerlo bien o cerrar. Veremos entonces si son tan gallitos como dejan ver en sus formas.

e. dijo
pues a mi me parece una revista estupenda. hay que ser lerdo para molestarse en criticar una revista tan divertida como ARTO!
15 Agosto 2009 | 04:14 PM